lunes, 2 de octubre de 2017

Breve historia del periodismo mexicano: Elena Garro y los archivos desclasificados del Archivo General de la Nación


Introducción:

El 27 de noviembre de 2001, se expide el “Acuerdo por el que se disponen diversas medidas para la procuración de justicia por delitos cometidos contra personas vinculadas con movimientos sociales y políticos del pasado”. Esto conllevó a transferir los acervos referentes a la llamada “guerra sucia” y los sucesos de 1968 y 1971.  Posteriormente, el 11 de junio de 2002 se expide y publica la Ley Federal de Acceso a la Información Pública Gubernamental. Con lo que el 18 de agosto de 2002, se publican también en el DOF unos “Lineamientos para la apertura de los archivos, expedientes e información…”, cuyo artículo 4º versa sobre el orden de prelación de las solicitudes de acceso a dichos documentos: a) autoridades en materia de procuración y administración de justicia, b) personas cuyos datos se encuentren en los archivos y c) investigadores como parte de sus trabajos académicos. Estas disposiciones vuelven a remitir al tópico del valor que adquiere y guarda la información pública de los órganos del Estado, si esto da pie a que se instituya un régimen auténticamente democrático y participativo. Se entiende que la ciudadanía participa en un Estado democrático cuando adquiere la capacidad de conocer a detalle toda la estructura y funcionamiento de los órganos del Estado (Concha 2004, 157). Entonces es también necesario pensar en la función que adquieren los Archivos, sobre todo antes de que se expidiera el 8 de diciembre de 2011 (publica el 23 de enero de 2012), la Ley Federal de Archivos: donde consta que el Archivo General de la Nación es el organismo descentralizado rector de la archivística nacional y entidad central de consulta del Poder Ejecutivo Federal en la administración de los archivos administrativos e históricos de la Administración Pública Federal.

A partir de esto me ha llamado una serie de casos de solicitud a dichos archivos que se manifestaron antes de la Ley Federal de Archivos,  porque se vio la urgencia por considerar el proceso de acceso a archivos desclasificados en cuanto a su valor histórico. Para ello se toma uno de las solicitudes para observar el proceso del acceso a dichos archivos. El 9 de enero de 2006 a través del Sistema de Solicitudes de Información (SISI):

0495000000306  "Solicito copia simple de todos los documentos que versen sobre Elena Garro o Elena Garro de Paz recibidos del Centro de investigación y Seguridad Nacional, entre los años 1962 y 1970. "  

0495000000406  "Solicito copia simple de todos los documentos que versen sobre Octavio Paz o Octavio Paz Solórzano recibidos del Centro de investigación y Seguridad Nacional, entre los años 1962 y 1970"

De estas solicitudes, después de una consideración sobre la confidencialidad de los datos personales que pudieran afectar a familiares, puesto que ambos escritores habían fallecido. El expediente precisa que el IFAI entiende que dichas solicitudes hacen referencia a Octavio Paz Lozano, poeta y ensayista mexicano, que obtuvo el reconocimiento del Premio Nobel de Literatura en 1990, el cual mantuvo nupcias hasta 1959 con la escritora mexicana Elena Garro, de quien también se pedía acceso a los expedientes donde se pudiera encontrar información sobre su participación en los sucesos de la movilización del año 1968.

Debido a que el AGN señaló que la documentación a la cual se solicitaba acceso tenía un orden por eventos o sucesos, y no personas, necesitaba realizarse al conjunto documental un “peinado” de las tarjetas catalográficas. Por esto, el IFAI asignó a un Comisionado Ponente, éste pidió a sabiendas del problema logístico, se tuviera una versión pública a dicha documentación. El AGN accedió en cuanto sea in situ, a lo cual el Comisionado Ponente Alonso Lujambio Irazábal aceptó.

Asimismo, señaló que el acervo en donde se encuentra la documentación solicitada está ordenado por eventos o sucesos y no por personas, por lo que para encontrar el conjunto documental relativo a una persona, es necesario hacer un "peinado" del conjunto de las tarjetas catalográficas de aproximadamente 4.5 millones de tarjetas; por tal razón, el Comisionado Ponente no tuvo acceso a la información descrita.  De donde se obtuvo, referente a Octavio Paz, un total de 18 fojas (frente) y tres con vuelta en versión original y 21 fojas (frente) en versión pública y 5 fojas más con fichas catalográficas. Por su parte, en la documentación referente a Elena Garro se tuvo a acceso a un total de 37 fojas (frente) y una con vuelta en versión original y 30 fojas (frente) en versión pública, más 6 fojas de fichas catalográficas.

Entre las consideraciones que el expediente asumió como de interés social fue que estos documentos muestran la actuación de las autoridades en relación con los movimientos políticos y sociales del pasado. Pero lo que ha llamado la atención de que tal información saliera a la luz, fue que

[…] de dichos documentos se desprende que Elena Garro era informante del Gobierno Federal, a la vez que el Gobierno Federal contaba con otros informantes que reportaban la actividad de los informantes, Elena Garro entre ellos. Es decir, en dichos documentos consta que una persona era espía del gobierno a la vez que era espiada por el propio gobierno, lo que constituye información cuya difusión contribuye, sin duda alguna, a transparentar la gestión de las autoridades en aquella época y favorece la rendición de cuentas a los ciudadanos[1].

La revelación de tal juicio volvió a revivir en la opinión pública en pleno 2006 la compleja y enigmática situación  en la que la escritora Elena Garro y su hija Helena Paz se vieron envueltas en un persecución sistémica (hasta desembocar en una paranoia ficcional como se representa en "Sócrates y los gatos") por sus posturas asumidas públicamente sobre el movimientos estudiantil del año 1968. Encabezados como el publicado por el diario Reforma donde se ostentaba: “Oficial: Elena Garro era espía”[2], remiten a aquellos encabezados en donde la prensa mexicana de finales de los 60 fue el ostrakon, la pieza de terracota donde se escribía el nombre del condenado al destierro político, en simulación de aquella antigua práctica griega. Puesto el ostracismo es una muestra de las prácticas democráticas donde, por votación popular, se condena a la muerte social del individuo (Almudena 2003). La noticia de su participación en el sucesos socio-políticos de esa época, se vieron reflejados en el interés de la prensa, así, el 3 de agosto se publica en la sección cultural las dos partes de cuatro artículos que la escritora publicó entre enero y febrero de 1959, titulados “Breve historia de Ahuatepec” sobre el caso de los campesinos de Ahuatepec, Morelos, que estaba siendo despojados de sus tierras. Estas apariciones dentro de la prensa mexicana pueden ser la excusa para una Breve historia del periodismo mexicano.



Breve historia del periodismo mexicano

Almazán Ramos y Quintal Cortés en su estudio sobre el complejo proceso de lectura-escritura del periodismo escrito del siglo XIX, notan que dicha actividad está ligada a la toma de conciencia de los propios autores de los textos, en cuanto al poder que obtienen o alcanzan en los asuntos públicos al ser ellos mismos los productores de dicha información. Sin embargo, ya desde entonces hay una sobrevaloración de la inmediatez de la noticia, “Parece que el valor de la noticia reside más en la inmediatez de su transmisión que en la importancia de su contenido. Al ser los principales productores y consumidores, constituyen un grupo endógeno (Almazán et al. 2015, 199-200). Esta forma endógena de producción y consumo de lo impreso, revela la tensión de los grupos que se disputan el poder  y el propio uso de la imprenta. De esto se induce que

[…] la prensa transforma el contenido del escrito en un suceso público. Alude a la memoria colectiva , al poder que podría llegar a tener la masa lectora que es enterada de un suceso, ya que trata de involucrar a los consumidores de la noticia, quienes por medio de la lectura se vuelven partícipes del acontecimiento, en cierta medida, testigos del suceso real (Almazán et al. 2005, 2001).

Ya M. Weber en su Sociología de la prensa, acierta a dudar de lo que implicaría para la vida moderna, sin ese espacio público que la prensa creaba:

Cuando se ha comparado a la prensa con generales en puesto de mando —desde luego, sólo se ha dicho de la prensa extranjera— entonces todos sabemos: aquí ya no cabe nada meramente terrenal, sería necesario referirse a las esferas de lo divino para poder hallar comparaciones. Simplemente les recuerdo: imagínense que la prensa no existe, piensen en cómo sería entonces la vida moderna, sin el tipo específico del ámbito de lo público (Publizität) que la prensa crea. […] ¿qué es lo que debe hacerse público?  (Weber, [1924] p.252)

Comenta que el publicista Antón Menger opinaba que el cometido de la prensa sería sacar a la luz pública aquellos asuntos que no puedan ser sometidos a los tribunales de justicia, recuperando su papel de censor. Asume como fundamental que al discutir la prensa en términos sociológicos, se asuma como un paradigma que la prensa en necesariamente una empresa capitalista y privada. Esto implica también que sus consumidores se componen, al menos, de dos tipos

[…] los primeros son los compradores del periódico y éstos se componen o de una masa mayoritaria de abonados o de una masa mayoritaria de compradores individuales —una diferencia cuyas consecuencias imprimen a la prensa de los diferentes países un carácter decisivamente distinto—; los segundos son los anunciantes, y entre este abanico de clientes se producen las interrelaciones más curiosa (Weber [1924], 253).

Entonces, la figura del periodista  se ve involucrado en comprometer su voz pública, con las convenciones que los consumidores presuponen de las posturas ideológicas y de interés de los periódicos. Las preguntas que encadena al respecto, recaen otra vez en la identidad pública que adquiere el periodista ante su público consumidor-lector, así como la forma de presentar la información al público lector-consumdidor, es decir el género discursivo elegido:

¿quién escribe, hoy en día, para un periódico desde fuera de él, y qué escribe?, y ¿quién no escribe y qué no escribe? y ¿por qué no? Esto nos lleva a la pregunta general ¿de dónde y cómo obtiene la prensa el material que ofrece al público? Y en definitiva, ¿qué es lo que le ofrece a fin de cuentas? ¿Es el constante aumento de la importancia de la mera noticia un fenómeno generalizado? (Weber [1924], 256).

La figura de Elena Garo como periodista fue fundamental para forjar su posición política tanto en el margen del territorio y política nacional como en el ámbito internacional. Vilma Fuentes rememora sus encuentros y desencuentros en su intento de escapar de las Elenas:

 “Había vivido la experiencia en la Ciudad de México a finales de los años 60 del siglo pasado, a partir de nuestro primer encuentro frente a la embajada de Bolivia, donde un puñado de personas protestábamos contra el encarcelamiento de Régis Debray. (…) Elena Garro irradiaba un encanto cautivante. Quienes cruzaban por su órbita eran atraídos y devorados, a la manera de los astros que aproximan las estrellas muertas, en cuya vida acabada se vuelven agujeros negros. Pero Elena, en esa época, no tenía nada de muerta (…) Me acerque a ella decidida a observar la vida de la gran escritora  (Fuentes, La jornada de enmedio, 30 de marzo de 2016).

Vilma Fuentes se acerca a la escritora cuando ésta ya ha tenido enfrentamientos políticos por causas cívico-jurídicas desde las trincheras de la incipiente esfera pública mexicana, como lo fueron los artículos “Breve historia de Ahuantepec”. Pero para comprender las estrategias comunicativas que va desenvolviendo en su ámbito social de la prensa, se debe considerar los procesos históricos que fueron transformando la prensa nacional y la relevancia de la actuación de la opinión pública.

Ana María Serna estudia el conflicto cristero en su dimensión de guerra mediática, considerando “la importancia del trabajo periodístico en el fenómeno en relación con el proceso de la construcción de la opinión pública”, por lo que llega a argumentar que “la pugna entre la Iglesia y el Estado generó un fenómeno social que fortaleció coyunturalmente a la esfera pública mexicana” (Serna 2007, 152). Para ello contrasta la circunstancia mexicana con el concepto  de esfera pública que Jürgen Habermas define como:

[…] un dominio de nuestra vida social en el que se pueda formar semejante cosa como la opinión pública. En principio, el acceso a la esfera pública está abierto a todos los ciudadanos. Los ciudadanos actúan como público cuando tratan asuntos de interés general sin estar sujetos a coerción ninguna; con la garantía de que se pueden reunir libremente, expresar y publicitar sus opiniones libremente.          
            El poder coercitivo del Estado es, pues, la contraparte de la esfera pública, pero no es parte de ella. El término “opinión pública” se refiere a las funciones de crítica y control que el público ejerce informalmente –o formalmente durante elecciones- de la autoridad estatal organizada. A la esfera pública –como esfera que media entre la sociedad y el Estado, una esfera en la que se forma el “público” como vehículo de la opinión pública- le corresponde el principio de publicidad: la publicidad que antes se tenía que ganar contra la política secreta de los monarcas y que desde entonces ha permitido el control democrático del Estado (Habermas en Serna 2007, 153).

Si bien Serna nota que el concepto habermasiano de esfera pública no puede aplicarse tal cual a las realidades latinoamericanas, lo entiende desde su historicidad, pues éste espacio es producto de una situación histórica concreta que se forma en el siglo XVIII. En tal espacio conversan las discusiones públicas protegidas institucionalmente sobre el ejercicio de la autoridad política con intención crítica, pero se reduce sólo en una fase específica de la sociedad burguesa, hasta incorporarse al orden del Estado burgués constitucional.                                                     En el conflicto ocurrido en México de 1926 a 129 son dos organizaciones de gran escala las que buscan legitimarse en la escala de la aprobación de la audiencia. Al trastocarse las jerarquías sociales después de la Revolución,  el Estado enfoca como su principal obstáculo el predominio de la institución de la Iglesia en la sociedad mexicana, por lo que se impone la regulación de los actos religiosos públicos desde la constitución de 1917. Por lo anterior, para explicar la pugna entre “la Iglesia-religión versus Estado-Revolución”:

El modelo liberal de la esfera pública (..) no es aplicable a las relaciones actuales dentro de una democracia de masas avanzada industrialmente y constituida como un Estado paternalista. La esfera pública se convierte en un campo de competencia entre intereses en la forma cruda de confrontación forzada, Este fenómeno produce una refeudalización de la esfera pública. Organizaciones de gran escala buscan compromisos con el Estado y entre ellas (si es posible a puertas cerradas); al mismo tiempo buscan por lo menos asegurarse la aprobación plebiscitaria de la masa de la masa de la población a través del despliegue de una forma organizad de publicidad. (Habermas en Serna 2007, 154).

La historia del periodismo mexicano ubicado en el periodo de la guerra cristera, revela un crecimiento de los medios católicos en números de publicaciones y lectores. Esto sucede por el rompimiento del gobierno revolucionario  con las publicaciones periódicas del país, como los grandes diarios metropolitanos El Universal, Esxcélsior y El País, donde surgen actores centrales del periodismo católico. También los publicaciones católicas cobraron presencia, como Gladium (Guadalajara, 1925), propiedad de Anacleto Gonzáles Flores “el maestro” con un tiraje de 100 000 mil ejemplares; la Revista Católica, Semanario Internacional Hispano-Americano, información, instrucción, organización, publicada por la Ignatian Society of Texas (Jesuit Fathers) y Desde mi sotáno, Dios y mi derecho (Aguascalientes,1926), con 20 ediciones de  cuatro páginas con caricaturas  y una circulación de 100 mil a 150 mil ejemplares (Serna 2007, 159-160).

            Es importante señalar que la contienda que el discurso revolucionario progresista de Calles contra la Iglesia oscurantista, desencadenó una serie de actos de censura, represión y violencia. Entre los medios impresos que aceptaron el trato con el discurso del gobierno callista, considerando las acciones del Estado como “heroicos avances en el camino hacia la derrota del atraso, de las ideas arcaicas, conservadoras. Para mucha gente, la Revolución ‘con mayusculas’ se había convertido en la nueva religión”.  En El Universal (20-05-1925) aparece un artículo titulado “El "boycott" de la Policía contra la prensa”:

Los actuales funcionarios de la Inspección de Policía del Distrito, han decidido ocultar al público los robos, asaltos a mano armada y atracos cotidianos que se suscitan debido al crecimiento de la delincuencia, esta situación ha provocado que se le prohíba a la prensa tocar estos temas. Cabe señalar que la prensa: 1°) no ha criticado a la policía; 2°) ha publicado en editoriales, situaciones cotidianas con el sentido de reclamar el mejoramiento de los organismos policiacos; 3°) lo que se señala corresponde a las demandas del público; 4°) la gran prensa, libre y fuerte, no usa el amarillismo, dedica un lugar a las informaciones de policía; 5°) pública lo que los lectores demandan; y 6°) no dejará de publicar lo relacionado con estas cuestiones, a pesar de que las fuentes de información oficial, no sean proporcionadas. Lo anterior nos hace connotar que El Universal, tiene la satisfacción de informar, de servir al público, asimismo, sólo da la información policiaca más indispensable, ya que la sociedad se encuentra alarmada con el aumento de la criminalidad, en consecuencia, insistentemente ha señalado que si la Inspección de Policía cambiara, nosotros seríamos los primeros en felicitarla al encontrar rápidamente su eficacia, pero en caso contrario, la prensa no va a detenerse por un obstáculo, buscará la noticia, ya que la delincuencia no se termina.[3]

El surgimiento de una esfera pública es producto de las necesidades democráticas de un Estado, pero en el caso de México, la prensa se vuelve el campo de batalla de las ideas, de las creencias, entre los periódicos que aceptaban el proyecto industrial y de desarrollo urbano de los gobiernos revolucionarios, tendrán sus transformaciones correspondientes a sus contextos históricos, de la prensa latinoamericana en general Carlos Forment, propone una analogía lúdica para el espacio textual de la esfera pública:

“La vida democrática en America Latina era (o es) policéntrica, particularista y procesal. En los países de tercer mundo la vida pública es radicalmente asimétrica, desarticulada y fisurada. En el caso de América Latina la vida democrática se asemeja al antiguo juego de Go. El objetivo del juego es que cada jugador –demócratas y autoritarios en nuestro caso- logre acorralar al otro y prevenir que controle cualquier parte del tablero- En el jueo los movimientos en los límites del tablero son tan importantes como aquellos cerca del centro. Al moverse de un cuadrante a otro, los jugadores generan nuevas fuentes de poder, dándose la oportunidad de subvertir el poder el balance del poder y causando que el centro del juego se desplace de un lugar a otro. Los primeros movimientos influyen, pero no determinan los movimientos futuros. En contraste con el ajedrez, los jugadores del “Go” no dirigen sus movimientos contra un blanco único y semiestacionario (el rey) ni confían en una estrategia de suma cero para planearlos (Forment en Serna 2007, 156).

Los juegos de acciones comunicativas[4] que el “General Elena Garro” va a asumir ante la injusticia social que percibe, bien pueden verse como el juego con las fuerzas gubernamentales en el tablero estratégico de la opinión pública dentro del ámbito social comunicativo del mundo editorial periodístico a partir de finales de la década de los cincuenta. La falta de libertad de expresión provocó que el líder agrarista morelense Cristóbal Rojas Romero, fundara, el 11 de enero de 1959,  el semanario Presente!, cuya finalidad era crear un espacio libre, sin censura, para denunciar los fraudes y los crímenes de banqueros industriales, caciques y funcionarios. Presente! se anunciaba como Miembro de la Sociedad Nacional de Periodismo y Escritores Mexicanos, y era un “Órgano popular al servicio de la verdad”, Su lema, en la parte superior derecha de la portada, decía: ¡Tierra y Libertad! ¡Cual Tierra y Cuál Libertad! Este periódico aparecía los domingos, costaba 60 centavos y se tiraban ocho mil ejemplares (Rosas Lòpategui 2005, 91). En la segunda parte de la Breve Historia de Ahuantepec, publicada el 1 de febrero de 1959, Garro descarga sus balas:

Mi experiencia en este caso de Ahuatepec iba a confirmar lo que siempre he creído: que hay dos Méxicos: uno, minoritario, que goza de todos los privilegios; y el otro, el indígena, que vive privado  de todo derecho y toda garantía. Sé muy bien que afirmar esto, es un atentado. Sobre todo desde que la Revolución declaró a los indios bandera de la Patria. Pero, desgraciadamente, la verdad oficial está muy lejos de la verdad.

¿Cuales son los pecados de los indios? Los pecados de los indios en México, son los mismos pecados de los negros en Estados Unidos. Hay una diferencia: mientras los norteamericanos publican abiertamente sus prejuicios raciales, nosotros los ocultamos cuidadosamente.

Ya lo dijo don Porfirio: “el mejor indio, es el indio muerto”-dijo Enedino Montiel, como si leyera mis pensamientos. (Garro 2005, 93-101).

El género periodístico que E. Garro asume para introducir en la esfera pública los casos de injusticia y violencia que observaba sufrían los campesinos, al menos en este caso paradigmático, revela que este tipo de información no participa en la dinámica de la inmediatez de la noticia. Entonces, observar el uso de los géneros periodísticos empleados, sirve para extraer el estilo informativo o de opinión del medio, así como del producto que consumen los lectores-receptores, además de la apreciación que éstos pueden esperar o tener del mundo que les rodea (Jurado 2010, 70). Puesto que el objetivo del estilo periodístico es atraer al lector, en cuanto a lograr que se interese en los contenidos, dicho lenguaje necesariamente se plasma en el estilo y género más adecuado a sus fines (Concha Edo en Jurado 2010, 70). Pero hay que considerar que los géneros periodísticos son el resultado de una elaboración histórico, ligado a la evolución del periodismo, lo que lleva a decir que la aparición histórica de los géneros periodísticos se relaciona con las etapas del periodismo en cuanto a hecho cultural que se va cristalizando progresivamente en el tiempo (Jurado 2010, 71). Si se considera que en términos generales hay dos tipos de información: la noticia y el reportaje, llama la atención la forma de generar la información en los artículos referentes a Ahuatepec, puesto que es la narración de cómo la periodista conoce los sucesos, y de las peripecias para llevar a los periódicos la noticia de la injusticia vivida por los campesinos de Morelos. Considero que el reportaje teje una trama policiaca, puesto que en el primer artículo la periodista Elena Garro conoce de voz del licenciado Gómez Arana, “miembro del PAN, y ferviente católico”, la historia de Ahuatepec, que era una tierra comunal, la cual estaba siendo asediada por un grupo de gentes, “conocidas en los círculos industriales, bancarios y gubernamentales”, con el propósito de posesionarse de dichos terrenos para convertirlos en fraccionamientos de lujo:

-Bueno, ¿y por qué esos campesinos no se dirigen al Gobierno? Debe haber alguna autoridad que se ocupe de eso. (…)

-Miré, Elena-me dijo-, esos campesinos hace cuatro años que presentan quejas y denuncias ante el Departamento Agrario, ante la Presidencia de la República, ante la Cámara de Diputados…!nadie los ha oído!...Lázaro Cárdenas es su última esperanza (Garro 2005, 96).

La crónica continúa en una tarde, a mediados del mes de abril de 1957, donde conoce a los campesinos Enedino Montiel, Rosalía Rosas Duque y Antonia Ramírez. En esto sea acerca al modelo clásico del relato policial, puesto que éste presenta el acto criminal como una aberración de las normas sociales, el crimen se vuelve un acontecimiento desestabilizador. Dado que el crimen desacredita el sistema de normas que regulan la vida social, la mención de éste constituye una amenaza a su estabilidad. Así cuando se reconstruye un hecho histórico en el marco de un relato policial tradicional se crea una imagen reconfortante y positiva que permite equiparar la Historia con la Verdad  y la Ley, esto concuerda con la idea de que la formula clásica del relato policiaco es una representación alegórica donde se reflejan los principales valores e instituciones de una sociedad democrática. De aquí que la verdad que se enuncie en el cierre justifique el castigo, restaure el orden y reafirme la validez de las leyes que gobiernan a la sociedad (Hühn y Simpson en Perkowska 2008, 278-279). La presentación del crimen de la crónica de Ahuatepec conlleva a derribar la imagen del estado de bienestar que el discurso oficial mantenía en los años de la modernización del país:

-A mí, los pistoleros mentados, me mataron a golpes, y estuve muerta todo un día. Cuando reviví fue para saber que estaban enterrando a mi muchacho… -dijo Rosalía con inocencia. 
-¿Cómo que lo mataron? –pregunté.                
-Sí, señora, fue una mañana, un veinte de agosto del año pasado (1956). Estaba yo trabajando en mis tierras, cuando llegaron los mentados asesinos, acompañados de unos ingenieros, a medirlas.
-¿Qué vienen a hacer aquí?     
-¡Cállate vieja jija!...     
-¡Mis tierras son mis tierras, desde mis bisabuelitos y no me las van a quitar!
-Estas tierras van a ser para Don Agustín  (Legorreta), ya lo arregló en el Departamento Agrario, me contestaron. Entonces, yo agarré un montón de piedras para sacarlos de allí, y los asesinos se me vinieron encima, me dejaron muerta. Mi hijo, se vino corriendo a defenderme y lo mataron de un balazo en la frente. ¡Tenía diecisiete años! Rosalía calló.
-Quedó tirado en la milpa-dijo Antonia- y no dábamos con él.    
-Yo sólo quiero que me digan si la Ley existe, porque si no, también nosotros podemos contestar como salvajes –dijo Enedino.  
-¡Vamos a los periódicos! –dije resuelta. ¡Esto se tiene que saber!        
-¿A los periódicos?-dijeron incrédulos-Bueno…vamos, pero se va a desengañar señora (Garro 2005, 98).

Apelar a los medios impresos, es una clara dirección de la intriga de buscar en la esfera pública escrita ese papel de censor. En toda intriga detectivesca, algo que se asume es que sus coordenadas están éticamente determinadas. La cuestión de los periódicos como una posibilidad de llevar a la conciencia ciudadana un asunto donde se violan los derechos de una parte de la población será un arma que la periodista busca retomar en el desenlace de la crónica.

Ante la mirada risueña de los campesinos, hablé por teléfono a un diario. Eran las nueve de la noche. Pedí la redacción. –Señor, ¿qué ustedes pueden publicar que han matado a un jovencito y herido gravemente a su madre porque se negaron a vender sus tierras comunales?
-¡Claro que sí, señora! –me contestó la voz al otro lado del hilo. Aquí publicamos todo lo que sea noticia.          
-¿Está seguros? –insistí. –Segurísimos –contestó la voz riéndose. Tráiganos su noticia, señora! Rápidamente hice una relación de los hechos. (…) Esa noche sólo se trataba de llevar una noticia a un gran diario. (…) había que recurrir al periódico, para que públicamente se hiciera justicia a la mujer (Garro 2005, 101).

Pero la prensa en México no era el lugar donde se pudiera exponer el nombre de un banquero, la respuesta negativa de los diarios no se hace esperar. Ningún medio escrito quiere publicar el contenido de la noticia, no al menos en cuanto el nombre de Agustín Legorreta fuera parte de la misma.

-Vamos a otro periódico -dije resuelta.   
Esa noche recorrimos todos los periódicos de la ciudad, con idénticos resultados.  Verdaderamente estaba asombrada. Mis acompañantes, por el contrario, parecían casi contentos de haberme ganado el punto.
-¿Existe un ley que prohíbe vender la tierra comunal?   
-Sí, señora, vea el Código Agrario.       
-¿Existe realmente el muerto? –Sí, señora, ya se lo dijimos.     
-Pues no veo la manera de lograr nada. Si hasta los diarios se niegan a nombrar al señor Legorreta. Busqué su nombre en el Directorio, posiblemente el personaje no existía sino en la imaginación de los campesinos. Pero, allí  estaba su nombre y su dirección.   
Entonces Gómez Arana, el buen católico, el buen ciudadano, tenía razón, no quedaba sino recurrir a Lázaro Cárdenas (Garro 2005, 101).

Siendo presentada la información a manera de intriga policiaca, la verdad que enuncia con la imposibilidad de emplear la prensa escrita como medio para exponer la injusticia, restaura en el lector la creencia o implanta la duda de una democratización de los medios. Sin embargo, esta cerrazón de la verdad en los medios, no es más que una imposición que adquiere en su gestación de la esfera pública. Es por ello que se debe considerar el desarrollo de la industria del papel, puesto que después de la Revolución mexicana, estuvo atada a un periodo de recesión. Fue hasta los años cuarenta cuando la industria papelera mexicana experimenta una expansión de mercado y demanda por parte del mercado interno. Debido al monopolio de papel, las empresas editoriales exigen al gobierno del general Cárdenas (1934-40), ya sea la libre importación de papel para impresión o la intervención del Estado en la fijación de precios oficiales. El Estado asume otra solución, decreta la fundación de la Productora e Importadora de Papel, Sociedad Anónima, PIPSA (Fuentes Fierro en Zacarías 1996, 75-76). Así, PIPSA se vuelve una entidad donde el Estado se constituía en el monopolio mexicano para la compra del papel al exterior y el monopolio interno para su producción y distribución (Arredondo y Sánchez en Zacarías 1996, 80). Esta intervención estatal a la larga llegaría a los puntos donde la empresa editorial dependiese de las relaciones con el Estado. PIPSA se convierte en un punto nodal para la relación entre el periodismo y Estado. Dando pie a pensar en que el Estado tenía la distribución de papel como medio de censura, algo que no se puede afirmar del todo. Pero que se mantendría hasta los años 60, hasta la aparición de otros periódicos no ligados económicamente al gobierno, a esto, en su estudio de los periódicos de izquierda, Castro Ricalde retoma las declaraciones del fundador del semanario unomásuno: “El periodismo no aporta remuneración todavía, a menos que se le nutra con las compensaciones salidas de las oficinas de gobierno, de las oficinas empresariales” (Martínez en Castro 2006, 79). Esta dificultad da cuenta de la dependencia que la prensa en México mantuvo de los subsidios gubernamentales y sus relaciones públicas con las grandes empresas, desembocando en una restricción de la libertad de expresión y una constante autocensura por miedo a perder la principal fuente de ingresos (Castro 2006, 79). Esto viene a encajar con el desenlace de la crónica policiaca que Elena Garro lanza desde un reciente periódico morelense Presente!, fundado con el líder campesino Cristóbal Rojas. Es en este espacio donde publicaría artículos sobre la Confederación Nacional Campesina (CNC) y la reforma agraria. Acciones que la irán perfilando como un agente al que se deba vigilar por parte de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), en cuanto  a sus movimientos, publicaciones y contactos.

En la versión pública que el Instituto Federal de Acceso a la Información consiguió de las Galería 1 y 2 del AGN, se incluyó un documento que la DFS fabricó sobre sus vínculos políticos. Documentos que comprometieron aún más la memoria de la escritora. El reporte policiaco que trascribe (…) en su reporte Elena Garro y la historia secreta del 68, es

Se informa sobre la investigación de la Señora Elena Garro de Paz       
México DF a 4 de marzo de 1964         
C. Director Federal de Seguridad.        
PRESENTE
Me permito informar a esa superioridad, el resultado de la investigación de la Sra. ELENA GARRO DE PAZ, ordena al suscrito, acatando instrucciones de la Oficina de Control de la D.F.S. me trasladé al domicilio ubicado en la (suprimido) de esta ciudad para entrevistar a la Sra. ELENA GARRO DE PAZ y enterarme si efectivamente tiene ingerencia con relación a un grupo de campesinos de Ahuatepec, Mor.    
ENTREVISTA
1. Efectivamente vive en un apartamento (suprimido) con télefono 40-20-57
2. Es hija del señor JOSÉ A. GARRO y ESPERANZA M. DE GARRO (mexicana), nacida en Chihuahua y criada en Guerrero.    
3. Efectivamente ayuda a los campesinos de Ahuatepec, Mor. Por su propia voluntad en combinación con C.N.C al cual asiste dos veces por semana a dicha institución
4. Dice tener buena relación con el “ministro” de la C. N. C. y juntos fueron a resolver el caso del pueblo mencionado. (Juárez 2011, 17-18).

El espionaje de la que sería objeto la escritora se acrecentaría en cuanto sus relaciones políticas se estrechaban con Carlos A. Madrazo, quien entre 1959 a 1964 fue gobernador de Tabasco. Garro estudió con él en la década de 1930 en la Facultad de Filosofía y Letras, pero se reencuentra con éste personaje  en 1965 cuando él es dirigente nacional del PRI e impulsaba un proyecto de democratización interna del partido en los procesos de elección a cargos populares (Juárez 2011, 23). Tras dejar la dirigencia del PRI, Madrazo consideró crear el partido político “Nueva Patria”, para contender por la Presidencia de la República en 1970. Entre los que figuraban en el partido se encontraban Garro, Javier Rojo Gómez, el líder coprero César Ángel, así como Jesús Reyes Heroles (Juárez 2011, 25).

            La historia de la escritora Elena Garro, el espionaje de la DFS y la prensa mexicana desembocarían en los complejos sucesos de los movimientos estudiantiles de 1968. La postura que la escritora mantuvo públicamente fue contraria al mismo movimiento, puesto que consideraba que los estudiantes estaban siendo manipulados por los intelectuales de izquierda, siendo la verdadera pugna cuestiones ideológicas y políticas. Postura que manifestó en un artículo publicado antes de los sucesos de octubre, en agosto de 1968, titulado “El complot de los cobardes”, entre sentencia  y premonición, advierte que los estudiantes estaban siendo dirigidos por otros sectores. Más tarde, sería acusada por el líder estudiantil Sócrates Amado Campos Lemus, del IPN en el CNH (Juárez 2011, 59-60), quien fue señalada como intermediaria entre el movimiento y el líder popular Carlos A. Madrazo. En realidad esto causó, más que aclarar los asuntos competentes a los atentos, a desviar la cobertura de los sucesos ocurridos en Tlatelolco. La escritora se vio envuelta en una guerra mediática en donde su figura política e intelectual perdería credibilidad, así como sería constantemente incomprendida. La persecución de la que fue víctima, junto con el ostracismo a la que la prensa se abocó, causó un serio desequilibrio en su vida y la de su hija Helena Paz. Ambas se autoexiliarían del país el 28 de septiembre de 1972. Estos acontecimientos deben analizarse con detenimiento, aún más con el acceso a los documentos de la DFS que se encuentran en la Galería 1 y 2 del Archivo General de la Nación.

Para concluir por el momento, parece acertado recuperar uno de los comentarios del proceso de preparación de la versión pública del expediente de Elena Garro:

En un Estado democrático de derecho, la transparencia y la publicidad en relación con la gestión gubernamental y la actuación de las autoridades debe ser maximizada, a la vez que la protección de la esfera privada de los particulares debe ser garantizada. En cambio, los Estados autoritarios y totalitarios actúan de manera contraria: minimizan la transparencia de su conducta y violentan la privacidad de los individuos en la sociedad. Por ello, sería grave que hoy se diera a conocer de manera absolutamente indiscriminada información sobre personas que fueron objeto de espionaje político sin tomar en cuenta que agrava su condición de vulnerabilidad frente al Estado la información que fue producto del espionaje en su contra. No obstante, se insiste: la reserva de esa información debe ser mínima puesto que se requiere conocer lo acontecido al tratarse de hechos que violentaron los derechos humanos de los particulares. En este sentido, se considera que si en el pasado ya fueron vulnerados los derechos de un particular, no deben vulnerarse nuevamente al dar a conocer resultados de espionaje en asuntos específicos relacionados con la vida íntima, familiar, preferencias sexuales y conducta sexual de las personas[5].

Al verse obligada a abandonar su país, imposibilitada de publicar y estigmatizada como la informante que acusó a 500 intelectuales de estar detrás del movimiento estudiantil, Elena Garro escribe en secreto y sin publicar la obra teatral en tres actos Sócrates y los gatos (publicada en septiembre de 2003), donde encierra la locura y la tensión y su delirio de persecución en una tragedia donde cuenta su versión de los hechos. En una escena, madre e hija, leen su suerte en un gran libro rojo:
“Levantándose testigos falsos me interrogaban de cosas que yo ignoraba. Retornábanme males por bienes procurando quitarme la vida. Pero yo, mientras ellos me afligían, me cubría de cilicios, humillaba mi alma con el ayuno no cesando de orar en mi corazón.
Con el amor que a un último amigo y como a un hermano así los trataba.
Mas ellos hacían fiesta y se aunaron contra mí, descargaron sobre mí azotes a porfía sin saber yo la causa.
Quedaron disipados mas no arrepentidos. Tentáronme, insultarónme con escarnio, rechinaron sus dientes.
No tengas el placer de triunfar de mis inicuos contrarios: los que sin causa me aborrecen y con sus ojos muestran complacencia.
Pues conmigo ciertamente hablaban palabras de paz.
Mas en medio de su indignación, fija en tierra su vista trazaban engaños…” (Garro 209, 350).

Bibliografía
“Acuerdo por el que disponen diversas medidas para la procuración de justicia por delitos cometidos contra personas vinculadas con movimientos sociales y políticos del pasado” en Diario Oficial de la Federación, 27/11/2001. México, D.F.
Almazán Ramos, Ma. Dolores, y Mónica Quintal Córtes. 2015. “Prácticas editoriales en Yucatán durante el siglo XIX”, en Interrogando los límites del texto: Ensayos de crítica literaria, Shrimpton Masson, M. y Óscar Ortega Arango (ed.) Mérida, Yucatán: UADY, 193-218
Calva, José Luis. 1988. Los campesinos y su devenir en las economías de mercado. México: siglo xxi editores, p.486-494
Concha Cantú, Hugo A., López Ayllón, Sergio y Tacher Epelstein, Lucy (coord..). 2004. Transparentar al estado: la experiencia mexicano de acceso a la información. (biblio.juridicas.unam.mx)
Fordyske, Sara. 2005. Exile, Ostracism, and Democracy. The Politics of Expulsion in Ancient Greece, Princeton and Oxford, Princeton University Press
Garro, Elena. 2005. “Breve historia de Ahuatepec”, en El asesinato de Elena Garro: Periodismo a través de una perspectiva biográfica”, Rosas Lopátegui, Patricia, p. 93-101
Garro, Elena. 2009. Obras reunidas II: Teatro. México, D. F.: FCE
Garro, Elena. 30/agosto/2016. “Breve historia de Ahuatepec” en El Universal http://archivo.eluniversal.com.mx/cultura/49675.html (consultado el 4 mayo de 2016)
Giannini, Humberto, Eva Hamamé, Isabel Álvarez,  Juan José Fuentes y Nicole Gardella. 2008. “Experiencia moral y acción comunicativa”, en Revista de Filosofía, v. 64, 5-15
Gosálvez López, Almudena. 2003. “La condena al ostracismo en la Antigua Grecia: práctica punitiva para asegurar la confianza” en Suit101.net
Juárez Rodríguez, Goovinda P. 2011. Elena Garro y el 68, la historia secreta. Reportaje para Titulación en Licenciatura en Comunicación y Periodismo. México: UNAM-Facultad de Estudios Superiores Aragón
Jurado Martín, Monserrat. 2010 “Generos periodísticos y estilo tématico de los periódicos mexicanos: Reforma, El Universal y La Jornada” en Estudios sobre la Culturas Contemporáneas, época II, vol. XV, núm. 32, invierno2010, 63-105
Rosas Lopátegui, Patricia. 2005. El asesinato de Elena Garro: periodismo a través de una perspectiva biográfica. D.F.: Editorial Porrúa: Universidad Autónoma del Estado de Morelos, 96-101
Serna, Ana María. 2007. “La calumnia es un arma, la mentira una fe”. Revolución y cristiada: la batalla escrita del espíritu público”, en Cuicuilco, v.14, núm.39, enero-abril2007, p.151-179
Serna, Ana María. 2014. “La vida periodística mexicana y el movimiento estudiantil de 1968” en Signos Históricos, núm. 31, enero-junio, 2014, 116-159
Schmidt, Siegfried. 1990. Fundamentos de la teoría empírica: El ámbito de actuación social LITERATURA. Madrid: Taurus Humanidades
Weber, Max.[1924] “Max Weber: Para una sociología de la prensa” en Reis 57/92, p.251-259
Zacarías, Armando. 1996. “El papel del papel de PIPSA en los medios mexicanos de comunicación” en Comunicación y Sociedad (DECS, Universidad de Guadalajara), núm. 25-26, setiembre 1995-abril 1996, pp. 73-88


[1]Lujambio Irázabal. Alonso. Expedientes 0412/06 y 0413/06, p.25
[2] Barajas, Abel. “Oficial: Elena Garro era espía”, Reforma, 13 julio 2006, primera plana.
[3] Archivo. El régimen de Plutarco Elías Calles a través de las publicaciones periódicas. UNAM (http://www.calles.unam.mx/)
[4] Schmidt establece que dado que acciones realizadas como acciones comunicativas, en las que los participantes comunicativos actúan por medio de medios de comunicación lingüísticos, su forma básica de realización no son las acciones individuales o asiladas, sino las estructuras de interacción compleja: juegos de acciones comunicativas lingüísticas (Kommunikatives Handlungsspiel). Esto lo retoma del concepto de “juego lingüístico” de L. Wittgensten (Schmidt 1990, 106).
[5] Alonso Lujambio Irazábal. Núm. expediente: 0412/06 y 0413/06. IFAI, p.24-25

Las fechas

Llegan las fechas.
Es un tropel organizado.
Corren un año entero.
Van llegando una a una.
Caen de pronto en el plato;
se instalan en la sopa
y desde allí nos miran.
Atraviesan el cielo.
Son relámpagos.
Nos carbonizan la mirada.
A media noche
se esconden en las sábanas,
se pegan a la piel.
Puede ser una fecha
que nos mira.

Las fechas corren un año
entero.
Corren las fechas.
Corren un año entero.

Llega la fecha llave.
La fecha de tus labios llega en junio.
La llave para abrir la puerta
que conduce al bosque.
Lo que me lleva a tus palabras.

La fecha de tus labios era en junio.
Tus labios eran un largo paseo
y la entrada al paraíso
en medio de los cardos
de la barba.
La fecha de tus labios era
en junio
y era también
la fecha de tus manos
era en junio
y el fuego de esta fecha me consume.

Estás atado al diario
y a una argolla de oro.
Cada año te apareces
sonriendo.
Te apresuras,
subimos juntos esa calle que nos mira.
Está la plazoleta
y su carrera.
Tu voz saldrá entre
lo oscuro.
Tus labios son la entrada
al otro mundo,
tus labios son el puerto
que conduce a la playa.

Llegan las fechas relámpagos.
Saetas.
Iluminan los días por unas horas.
Y mientras más se vive,
más cosas se van conmemorando.
Nos queda menos que vivir
y más a revivir.

Es la fecha del adiós.
La risa, tus dedos
se cruzaron con los míos:
maleza inseparable.

Hay fechas plañideras.
!Que me manden la nube que cubre al sol
para que me sirva de pañuelo!

Llegan las fechas.
Su carrera es redonda.
Corren un año entero.
De pronto parecen cohetes:
son cohetes.

Nos toman de la mano,
nos llevan delante de una mesa
a ver unas personas
que en aquel tiempo
llevaron algún nombre.

Algunas nos hablan al oído algo
que no quisiéramos volver a oír
porque no pudimos oírlo siempre.

Una fecha es algo muy preciso.
Es una llave
que abre una puerta
que conduce al bosque.
al bosque donde fuimos
jóvenes
y nos besamos.

(Poema recopilado en "Cristales de tiempo: Poemas inéditos" de Elena Garro, Universidad Autónoma de Nuevo León-Patricia Rosas Lopátegui: 2016, pág. 177-179)


Nota: "Las fechas" es un texto poético escritor por la dramaturga y novelista Elena Garro, autora de "Los recuerdos del porvenir", "Reencuentro de personajes", "Felipe Ángeles" y "Sócrates y los gatos", entre otras. Lo transcribo este dos de octubre lluvioso.


domingo, 6 de agosto de 2017

Ícaro imita a Werther. Acto I


Lo más difícil ha sido escapar del laberinto de mi cabeza. Ahora me encuentro sobrevolando el firmamento en dirección al sol. Sé de antemano, como buen lector, que mi caída es inevitable. A veces pienso que esta historia no es lineal. De tantas combinaciones, en una comienzo con mi caída, y en el transcurso de mi descenso me aterran fragmentos del vuelo y el encierro con la bestia. En otras trabajo en una compañía de seguros y por las noches escribo una obra de teatro, cuya trama narra el sepulcro de Ícaro, primogénito de una familia proletaria, quien ha muerto de una sobredosis de literatura burguesa.

sábado, 3 de junio de 2017

Lost in translation

Para Rocío Dzib.

Tengo en mis bolsillos un puñado de palabras, entre centavos y boletos del bus. Las he juntado en un montoncito piramidal. Pienso que con ellas puedo escribirte un carta donde pueda decirte algo de algo, o incluso, decirte algo para algo. Pero me parece mejor dejarlas dispersas y que tú las tomes, juegues con ellas.

La constitución es un diccionario, reformado hasta el cansancio, poco a poco han ido destruyendo y prohibiendo las palabras. Nos queda un lenguaje inconexo, extraño, incapaz de traducirlo. Nos perdemos en la traducción.

Cuando hablo contigo hay una voz en mi interior que me dice que no me entiendes. También cuando tú me hablas, no logro darle un sentido a lo que dices. Lo que dices no es complicado. Pero no tiene mucho sentido. Siento que nos esforzamos en descifrarnos. Acaso tal vez ya ni nos ocupamos de ello. Eso siento, como si no tuviéramos el peso de darle un sentido a nuestra conversación.

Por ejemplo, yo digo: Tarantula, fornaldarsögur, lilium, krinon, susannah, Blackstar, drag, mirror, espejo, Twin Peaks, mouryo no haku, el fantasma de Akutagawa, Hamlet es Juan García Ponce en una roca en Helsinki, sema y tumba, corpes, cuerpo, corporalidad sin cuerpo, carpe diem, quam minimo credula postero, mortificatio...

Y cuando creo estar hablándote de lo que entiendo por catolicismo visto desde la psicología jungiana y el gnosticismo, me doy cuenta de que me miras como un fanático, o eso me imagino (me divierto pensando eso), como si fueras una experta en Nietzche cuando tan sólo tienes una obra suya en una edición barata . Y me doy cuenta de lo patética que eres (en el sentido del pathos).

Veo que no te interesa. Me doy cuenta que tampoco soy el mejor orador. Y que incluso ni siquiera tiene coherencia mi discurso. A veces continúo o me callo. Siempre es mejor el silencio.

Volveré a retomar Madame Bovary. En cierto sentido eres Emma. No lo puedo explicar. Somos una copia de alguna novela francesa.

Pienso en un texto que represente tu esencia, para incluirlo en la selección de la que te hablé, o para dejarlo como tu epitafio. Supongo que tendrá el peso de una elegía, y podré ponerle algo así como "In Memoriam...", tu nombre es ya un verso muy complejo.

Rocío Dzib.

Rocío. Escritura.
Humedeces la hierba,
en noche constelada de signos.
Gota o huella de tu fantasma.
Registro de una escritura secreta, la de la noche.
Remanente líquido del sueño. Runa. Glifo.
Ausencia.
Ectoplasma
flotas en un agujero negro.
Denso como las palabras que plasmas.
No tienes lector,
eres escritura muerta,
en espera de un lingüista
que converse contigo dos mil años después.
Cuando no estés, estarás.
Humo húmedo.
Lejanía.
Pozo sulfúreo.
Ídolo de cerámica.
Diosa destituida, sin fe en sí misma.
Parásito y anfitrión, de una casa rota.
Pintura también.
Dibujo de la Nada.
Accidente corporal, tumba en espera.
Enfermedad auténtica del alma.
Infancia en putrefacción..
Cuando testifiques ante el abismo,
lloraré de amor abrazado a San Miguel Arcángel.
Y con la espada de Luz
ilumináremos el rastro de rocío,
la estela de tu partida
hacia lo desconocido,
en el esplendor de tu desintegración.

Siempre fuiste eso, lo que queda en tu ausencia,
el signo del después,
una hoja perdida,
una carta sin abrir, abierta años más tarde,
misterio sin resolver,
carpetas en el archivo,
el recuerdo de una noche.
La duda de tu existencia.


                                                                                                        3 de junio, Mérida, Yucatán.


jueves, 1 de enero de 2015

Balas perdidas: sueño sureño

No me ha caído ninguna bala perdida en la cabeza, pero las escuchas saltar como mantarrayas negras que intentan volar para salir del mar, pero acaban cayendo, cayendo en algún lugar. Y retumba el alboroto de la gente que causa en fuegos artificiales una ballena que emerge y se dispersa en salpicaduras de agua de colores. Y aún la bala no cae, y las ballenas de fuegos artificiales siguen explotando en el horizonte y cae el último sol en la cabeza del Pacífico. Y en lo que esperas la inminente caída de la bala, el portento del costumbre, todas aquellas olas que te han revolcado arrastran lo que ves a un lugar desconocido dentro del mar, pero hasta en la vorágine de las olas, cuando giras sin saber del tiempo llegas a creer que puedes vislumbrar el umbral donde todos los puntos convergen y donde los absolutos se disuelven. Y caes metamorfoseado en la bala perdida, caes como el sol, amarillo y bermejo, al azul interminable. Sólo es este mar hombre, que se impone, te acorrala puesto que a las espaldas tienes a la Sierra Madre del Sur, y emerges como aquella ballena que busca aire porque su inmensidad se pierde en La Inmensidad. 

Acapulco, Guerrero.
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